jueves, 26 de febrero de 2015

For the first time

Respira, suspira, coge el aire, suéltalo de nuevo. Pum, pum, pum, pum, pum. Puedes dejar de estar nerviosa? Gracias corazón inútil.
Me encuentro a 23 de junio, día de san juan, subiendo por unas calles enormemente largas y con una destinación: Su casa.
Os lo explicaré más detalladamente, hace cuestión de dos días me lié con un chico que, bueno, es un muy buen amigo mio y me dirijo a que me diga él, porque yo no soltaré ni prenda que es lo que quiera que seamos, o que seremos. O bueno, yo que se algo por el estilo. El problema es que hemos quedado a las seis de la tarde en su casa y resulta que está a 35 minutos en subida, desde la mía y me estoy muriendo de calor. Además, acabo de empezar a ver la película de bajo la misma estrella y joder que mono es Agustus Walter y me va el corazón a mil por la mezcla de sentimientos por la peli, por verle, por lo que dirá y porque estoy haciendo más ejercicio que todo el que voy hacer a lo largo de mi vida. Puta mierda joder.
Por norma general no me pongo nerviosa cuando quedo con un chico y por más norma general, no quedo con los chicos con los que me lío una noche y no se que estoy haciendo.
Además, huelo a sudor fijo, pero he cogido el perfume de mi madre y me lo he puesto en mi bolso, bolso que me esta empezando a cansar que lo flipas.
Vale, ya he llegado a su portal... Ahora, que hago? Parezco una maldita quinceañera, me va el corazón a mil y pum, pum, pum, pum.
No se porque en ese mismo instante, después de verle otra vez sobria, sin nada más que nos estorbe me doy cuenta que es precioso. Que sus rizos hacen que su cara de niño sea una mezcla entre la cosa más mona que hayas visto en la vida y la cosa más madura. Su boca esta chillándome que la bese, sus ojos me están mirando y haciendo que me ponga aún más nerviosa de lo que estoy ya por si y entonces con su boca sonríe y yo me quedo mirándolo como una autentica idiota memorizando el momento, memorizando la mezcla de la colonia de mi madre con el chocolate que lleva en la otra, memorizando las pulsaciones a las que me va el corazón porque creo que se me va a salir del pecho, memorizando su cara.
En definitiva, estoy memorizando el momento que le contaré a mis hijos queme di cuenta que su padre era demasiado para mi, en el momento que todo comenzó porque unas copas de más te pueden dar la valentía necesaria pero en ese instante no hay fuerza más que la tuya, no hay escusas. Eres tu frente a la persona que te vuelve loca. Y lo mejor de todo, eres feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario