Una vez el campo está florecido del todo, aparece una nueva puerta. Esa, te lleva a un mar lleno de olas incontrolables, que pueden hacer tranquilamente que tú barco se hunda, pero otra vez, si eres observador veras que con una caricia al mar, este para y se vuelve bondadoso como él solo.
Una vez el mar se ha calmado, te lleva a una isla desierta donde encuentras un mapa del tesoro.
En ella, vuelve a poner el mismo cartel que al principio pero mucha gente no lo ve, ya que están tan enfoscados en lo suyo que no se fijan dentro de mi alma y lo único que quieren conseguir es el tesoro que aguarda en ella y ahí cometen el error.
Una vez encuentran el cofre y lo abren con la llave que hay al lado, se encuentran mi alma. Oscura, rota, hecha pedazos. Toda negra, sin vida y con una mirada de súplica que le pide ser salvada. Entonces, la tocan, se la llevan y la roban. El resultado de esta acción es que cuando la dejan porque no saben como salvarla esta se rompe cada día un poco más, creando nuevas cicatrices y cada vez más profundas; porque con cada toque, se rompe.
De ahí es importante leer el cartel porque mi alma esta rota y aún nadie ha tenido el valor de tocarla cómo en el camino o en el mar, para que así esta sea salvada.

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