Nadie sabia lo rota que estaba, porque mis heridas no eran exteriores, eran más interiores. Nadie se percataba de que las sonrisas eran fingidas, que en el fondo mi estabilidad era necia y que cada vez que algo iba mal yo era la fuerte que lo afrontaba pero en el fondo no soy esa.
Soy la chica que sonríe y que odia sus piernas, que se odia a ella misma, a su físico asqueroso que no para de crecer por mucho que ayune. Soy la chica que no ha tenido nunca una puta estabilidad dentro de su casa desde hace años y que tiene que soportar que sus padres se estén gritando y montando números en medio de la calle. Soy la chica que huyo a Irlanda buscando un año de relax y que a la vuelta solo se ha encontrado problemas. Soy la chica que llora por las noches, que se siente perdida, que no sabe lo que quiere.
Soy la chica que a la que le metes presión revienta, y eso es lo que ha pasado amigos.
No me presiones hacer cosas que no quiero porque explote, no me obligues a hacer algo que no me sale de dentro porque estoy rota, sigo estando rota aunque mis marcas no sean visibles en las muñecas, pero si paráis un poco de atención y os fijáis en mi un poquito más veréis mis marcas. Tanto las del corazón como las de las piernas.

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