Aquí estamos, en la canteen del colegio de
nuevo. Me encuentro rodeada de personas hablando en español y todos con el
mismo pensamiento en la cabeza, estamos abandonados. Miro por la ventana me
encuentro que está lloviendo a cantaros otra vez. Es como el día anterior,
todos los días son lo mismo. Teóricamente
ahora tendríamos que tener una clase asociada de irlandés pero al ser más de 80
estudiantes de intercambio nos abandonaban en el área social del colegio a la
espera de una clase. Lo más curioso del caso es que mire donde mire solo veo
españoles. Otra mentira. Mentira tras mentira se embolsan nuestro dinero
mientras nosotros matamos el tiempo contando los días del calendario para
volver a casa. Que curioso como pasa el tiempo, que curioso es como imaginas
una cosa al principio y todo se tuerce. Como tu mayor sueño se puede volver una
tortura constante, donde los días se acaban a las 4:30 con el cielo oscuro.
Aun me acuerdo de las primeras impresiones al
llegar a este pueblo, como teníamos la cabeza comida. “Tenéis suerte, los
irlandeses son los mas simpáticos y con la cultura más parecida a la española” Decían.
¿Realidad? Si, son simpáticos, pero cuando llevan tres cubatas encima y van
puestos hasta las cejas. De mientras en los pasillos te giran la cara por mucho
que la noche anterior te tomaras un chupito con él a vuestra salud. Por mucho
que hubieras compartido más de lo que son chupitos y os lo hubierais pasado
bien durante un largo y tendido tiempo, al llegar al instituto y ponerse el
uniforme azul es como si olvidaran tu nombre y tú cara. Como si todo lo que
hubiera pasado se fuera a la mierda.
Mientras tanto la vida sigue, nosotros
seguimos en la canteen y siento como una mano me avisa, me obliga a salir de mi
momento de trance. Alguien me está llamando, son mis amigas. Ellas son las que
de verdad han aguantado mis lágrimas en los momentos de depresión, las que han
salido conmigo y han bebido chupitos y al día siguiente me escribían un mensaje
preguntando que como iba la resaca, porque en el fondo no es todo tan malo.
Dentro del pozo también encuentras a personas que viven lo mismo que tu, que la
estafa también les ha llegado a lo más hundo y sobreviven. Y te enseñan sus
costumbres, y te enseñan a sonreír y te enseñan a ser fuertes y te riñen cuando
lo haces mal y te sonríen cuando lo haces bien.
Porque después de unos cuantos meses aquí
descubres que no es todo como te lo pintan, que puede que no te puedas hacer
amiga de gente irlandesa pero que tienes a toda esa gente que ha venido contigo
a vivir la aventura que te han brindado de vivir en un país extranjero sola y
no lo cambias por nada del mundo. Porque puede que te sientas olvidada en la
canteen, puede que te sientas utilizada, puede que seas solo un foto perdida,
un lio de una noche con alguien que no es de tu misma nacionalidad o un chupito
de tequila con limón y sal pero eres un recuerdo más. Y un valle te lleva a una
cumbre. Y un rio a un mar. Porque cada pequeño pasó que das en esta aventura,
cada caída que tienes en ella es un momento de fortaleza en ti misma, un
momento de aprendizaje por ti sola. Puede que esto lo tuvieras que aprender
cuando eres más mayor pero mejor nadie dijo que aprenderlo antes era malo.
Esto no es fácil, no es el camino de rosas
que te pintan, no todo es coser y cantar y no siempre consigues todo lo que te
propones pero es una experiencia que te ayuda a madurar, a crecer, a querer a
tus amigos y a valorar a tu familia. Porque no sabes lo que tienes hasta que lo
pierdes, no sabes lo necesario que es hasta que no lo tienes a tu vera. Porque
estar en clase y estudiar no es tan malo como parece y cuando estás en la
canteen del colegio rodeada de personas y sin nada que hacer te das cuenta.
Porque no hay lugar mejor que estar en casa.
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