El miedo a la verdad es un sentimiento que todos sentimos, no queremos que nos mientan pero tampoco queremos que nos digan una verdad que sabemos que a la larga nos afectará anímicamente. No es malo mentir en algunos aspectos, pero tampoco es bueno pasarse mintiendo todo el día. Ni un extremo es bueno ni el otro.
El ser humano, miente porque quiere esconder una verdad y tiene miedo de ser criticado por una sociedad que actualmente no sabemos hacia donde va a tirar. Mentimos y mentimos y después no sabemos decir dos verdades seguidas y cuando las decimos no nos creen por todas aquellas mentiras que hemos dicho en el pasado.
¿Es nuestra culpa? Podríamos decir que de un niño pequeño no, porque está para aprender de sus errores y aun así no sabes lo que hace, pero las personas que ya son más mayorcita y que ya tienen poder de decisión sobre ellos mismos, eligen como y cuando mentir. Y tenemos miedo. Miedo a que nos descubran esa mentira y todo el mundo que hemos creado en nuestra mente e intentamos venderle a nuestro amigo se vaya al garete por un simple error de precisión, porque sí, normalmente las mentiras se suelen pillar por pequeños detalles que se escapan de la nada, porque por muy humanos que seamos la mente humana no puede controlarlo todo. Y te pillan. Te pillan por querer sobrevivir.
Si queremos sobrevivir, tenemos que mentir y si mentimos mal nos apodan con ese mote que últimamente los decimos mucho nosotros, los adolescentes, sin saber muy bien el significado. Se escribe con una efe, una a seguido de una ele continuamos con ese y acabando con una o. Falso. No sabemos muy bien el significado pero aun así lo decimos y nos convertimos en unos hipócritas.
Unos hipócritas con miedo a la verdad que no saben mentir y que lo hacen para poder sobrevivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario