Seré sincera, odio esta palabra, no me gusta asumirla. Es una sensación extraña pero creo que la tenemos todos los adolescentes. El querer ser mayores antes de tiempo sin asumir las consecuencias que eso supone, como por ejemplo, hoy, después de haber estado madrugando toda la semana y con mi único día de poder dormir hasta tarde va mi perro y me levanta para que lo saque. Fue una de las condiciones que asumí cuando quise que me lo compraran pero, claro esta, casi nunca la asumía y hoy, por casualidades de la vida me he tenido que levantar de la cama, esa que esta tan calentita para bajarlo.
Ha sido una sensación entre satisfactoria y escalofriante porque, después de todo no quiero crecer, quiero quedarme en la adolescencia eterna, a lo Crepúsculo, a lo Peter Pan a lo que queráis pero la simple idea de salir ya de mi colegio de toda la vida me aterra y me anima. Por una parte las ganas de crecer, de ver mundo, de tener taquilla, de pasarme horas estudiando, de conocer gente nueva me anima y me empuja a que el tiempo pase rápido.
Pero, por otra parte la simple idea de salir de allí, donde se encuentran mis profesores de toda la vida, las personas que me han visto caer y gritar, saltar y llorar, responder y callar me da una sensación de vació muy grande. No soy yo sola, lo se, se que es duro para todos y que en el fondo todas las personas nos queremos quedar en la adolescencia infinita donde las responsabilidades no van más allá que sacar un perro por las mañanas en ve de estar en tu cama calentita esperando a que amanezca un nuevo día.

todos tenemos nuestro lado de Peter Pan, no lo pierdas nunca esa sensación, y te comprendo, todos los cambios son duros, aunque sean para bien, disfruta de esta etapa de tu vida....que para mi, fue una de las mas bonitas....
ResponderEliminarTQM.
Tata.