viernes, 24 de febrero de 2012

Gustavo Adolfo Becquer

¿Quieres que de ese néctar delicioso
no te amargue la hez?
Pues aspírale, acércate tus labios 
y déjale después.
¿Quieres que conservemos una dulce
memoria de este amor?
Pues amémonos hoy mucho y mañana
digámonos ¡adiós!


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